sábado, 26 de octubre de 2013

#020 Nice is not nice.


Hacer autostop no siempre es fácil, como fue la vez camino a Nice. El chico que me recogió en Marseille me dejó a medio camino, en Aux, un pueblo que no tenía ni idea donde estaban las salidas hacia Nice. Lo intenté donde el chico me indicó, pero las posibilidades eran escasas, así que decidí buscar otra carretera mas directa hacia mi destino. Siguiendo el curso de la autovía, pase por un poblado de inmigrantes que vivían en unas condiciones miserables, donde vi una rata del tamaño de un gato, me desvié de la autovía, se puso a llover y, cuando pregunte a un lugareño, me indicó que siguiera andando un kilómetro donde estaba el desvio hacia Nice. Anduve un tiempo por el amplio arcén de la autovía, con la marea de coches y camiones a mi lado, hasta que llegué a una salida, donde había espacio suficiente para que pudieran recogerme y enseñé mi cartelito hacia Nice.

Me recogió una pareja muy simpática. La mujer hablaba un poco de español, por lo que cuando le expliqué que mi viaje era "espiritual" (no me preguntéis por qué  le dije eso), me pusieron un CD de un cantante canadiense que alababa al señor. Finalmente la señora me dijo que nunca recogían a autoestopistas, pero esa vez sintieron algo y pararon. Fue una señal, contesté.

Nice
Nice, ciudad que esperaba mas que Marseille, es otra ciudad costera, con su puerto, sus terrazas llenas de turistas y una enorme playa llena de piedras. Por un lado, tiene cerca Cannes y por el otro Mónaco. Según mi CS, tenia mas que ver en esta última, por lo que me fui para allá. El viaje se puede hacer en bus (1,50 €. Oct 2013) y tarda 45 minutos. Las vistas son espectaculares porque el trayecto bordea toda la costa del mar y se sumerge en túneles que atraviesan las montañas.

Monaco, Francia

Como soy un chico de provincias, me fui con mi pasaporte (creyendo que se necesitaba) y me cambié de muda (para que mi madre estuviera tranquila), pero Mónaco es un pueblo mas de la costa. De hecho, mis pintas de mochilero pasaron desapercibidas en aquel lugar lleno de turistas boquiabiertos por el escaso glamour alrededor del casino y posando delante de coches escandalosamente caros. Paseando por las calles, llenas de obras, con sus supermercados baratos, sus coches utilitarios, con las señoras mayores arrastrando sus carritos de la compra, me dije "esto podría ser un barrio de Valladolid". Para colmo, aguanté cual espartano al sol junto a mas turistas, el cambio de guardia del palacio real, que para mi gusto, es mas pose para las cámaras que otra cosa.



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